Alteraciones del sueño, irritabilidad, cansancio crónico, temor en los niños y
dificultades para concentrarse son algunas de las consecuencias “silenciosas” que todavía afectan a un amplio porcentaje de chilenos, luego que ya han pasado más de un mes del terremoto que estremeció a la zona centro-sur de nuestro país.
Dichos síntomas no son más que la expresión de lo que los especialistas llaman “estrés post traumático”, que se traduce en una serie de alteraciones a nivel cognitivo y emocional que persisten por la ocurrencia constante de réplicas y también se refuerzan por el bombardeo mediático.
“Todo esto mantiene una constante renovación de la situación traumática y de la experiencia del miedo”, explica Francisca Parrado, psicóloga de Megasalud Conchalí.
Sentimientos de angustia, incertidumbre, orfandad y miedo a la naturaleza son la expresión de un cuadro de hiperreactividad o irritabilidad significativo, que impide llevar adelante la diaria rutina, sostiene la psicóloga.
Ante una situación crítica, la profesional recomienda tomar en cuenta algunas estrategias, como :
• Desarrollar planes de contingencia a nivel personal y familiar
• Realizar rutinas relajantes, como baños calientes de tina.
• Efectuar ejercicios de relajación, además de consumir infusiones naturales como passiflora y melissa.
• No descuidar actividades de distracción, tales como ver una película o visitar a los amigos.
• Entregar a los niños explicaciones claras y sencillas de lo que está ocurriendo. Indicarles estrategias breves y claras para enfrentar fenómenos naturales.
• Emprender acciones de solidaridad hacia quienes resultaron más afectados en sus bienes y viviendas a través de grupos (cursos, trabajo, familias y equipos, entre otros).
• Disponer de estrategias de manejo en situaciones de emergencia en la oficina, como planes de escape y condiciones de evacuación.
• Considerar que el grupo de trabajo es un medio de soporte importante para las experiencias personales.