La prevención en salud es una acción cuya importancia radica en que puede evitar la generación de distintas enfermedades y/o lograr un diagnóstico precoz, efectivo y oportuno.
"Existe un nuevo concepto que se utiliza hoy, que es la prevención secundaria. Esta se refiere principalmente a prevenir el daño que pueden provocar a futuro las enfermedades crónicas, las que se diagnostican, por lo general, con cierto retraso. Al manejarlas se evitan daños como los que pueden producir la hipertensión o la diabetes mellitus. La prevención secundaria disminuye las consecuencias de estas patologías porque las enfermedades son tratadas de manera adecuada", destaca el doctor Leandro Biagini, Director Médico Corporativo de Megasalud.
La doctora Claudia Ríos, Product Manager de Megasalud y experta en Salud Pública, por su parte, menciona que "el objetivo fundamental de la medicina es detectar en forma precoz factores de riesgo o condiciones de salud que pueden ser prevenibles o controlables, para así modificar el curso de una enfermedad, cuyo tratamiento oportuno puede evitar o retardar la progresión hacia estados más avanzados". La facultativa señala además, que las medidas preventivas promueven las evaluaciones periódicas consistentes en la realización de cuestionarios y/o exámenes en personas asintomáticas, y fomenta entre las comunidades criterios de saneamiento ambiental, higiene personal y control de infecciones.
La educación de cada miembro de la comunidad es el eje central en la promoción y prevención de su propia salud y bienestar.
Recién Nacidos
Los controles médicos son fundamentales para asegurar un crecimiento y desarrollo normal de los recién nacidos. Aquí es el pediatra el encargado de realizar las evaluaciones, guiar y orientar a los padres en su relación con el pequeño. Entre las recomendaciones generales que el especialista dará están evitar el exceso de abrigo y los cambios bruscos de temperatura, efectuar el control del niño sano, mantener las vacunas al día y fomentar la lactancia materna. A los tres meses solicitará una radiografía de cadera para determinar si presentan o no displasia.
Entre las medidas generales, los padres deben tener especial cuidado con la limpieza del cordón umbilical. Este se cae entra la primera y la segunda semana después del nacimiento y sufre una serie de modificaciones, en especial, durante la cicatrización. Después de cada muda se debe realizar la desinfección de esta zona, la que se efectúa desde su base hasta el extremo distal, con algodón y alcohol. Se recomienda no cubrir con el pañal el área umbilical. El primer baño idealmente debe ser entre los 7 y 10 días posteriores a la pérdida del cordón umbilical, siempre que no existan signos de infección. De esta manera se asegura que el tejido se ha regenerado completamente y que las soluciones jabonosas empleadas en el baño no producirán ningún tipo de reacción en la piel.